Por Déborah Uranga
Fotografías de Danny Cardozo
Styling de Alonso Murillo
El sol de Miami brilla intensamente esta mañana, aunque una brisa fresca suaviza el ambiente. Michelle Salas recibe esta entrevista ataviada con un vestido Fendi, “súper ligero y elegante”, que complementa con hermosas piezas de Tiffany & Co. para elevar un look muy fresco con un toque de lujo.
Dominar esa ecuación sin esfuerzo la ha convertido en amiga de la Casa de alta joyería, así como de otros diseñadores, como Domenico Dolce y Stefano Gabbana, quienes diseñaron los looks para su boda en el otoño de 2023.
Para Michelle, la moda no es sólo una profesión, es un lenguaje que ha estado presente en su vida desde que tiene memoria. “Forma parte de mí, desde que tengo uso de razón. No sólo como una forma de vestir sino como también un lenguaje, una manera de expresión”, explica con entusiasmo. Las memorias de su infancia están teñidas de texturas y colores: “Recuerdo que me perdía entre los vestidores de las obras de teatro de mis abuelas y me sentía fascinada por los colores, las telas y las historias que cada pieza contaba. Era como volver en el tiempo a veces, porque muchas de esas obras de teatro eran de época”.
Esa fascinación temprana por los vestuarios teatrales y por el clóset de su madre, quien “compraba mucho en Nueva York”, le enseñó a apreciar las piezas vintage, no sólo por el diseño, sino por las historias que llevan: son prendas con alma propia.
Su camino profesional comenzó a definirse cuando se fue a vivir a Los Ángeles, pero fue Nueva York la ciudad que consolidó ese interés que había nacido entre bambalinas. “Al principio, creí que mi camino iba más hacia la arquitectura porque me encantaban la fotografía, el interiorismo y dibujar. Pero, fue en Los Ángeles donde sentí que la moda se convirtió en algo más y a los pocos meses me fui a Nueva York a estudiar diseño. Al final, la moda es como arquitectura para el cuerpo, una escultura en movimiento”, reflexiona Michelle, quien define su estilo personal como “una mezcla clásica con toques modernos y estructurados”. Entre sus iconos de estilo están Brigitte Bardot — por su feminidad y naturalidad— y Carolyne Bessette-Kennedy — por su elegancia minimalista—.
Sus básicos incluyen, “un abrigo negro bien definido, con hombreras oversized que le den presencia a cualquier look”. Considera que una falda lápiz es de lo más versátil —la lleva por igual en un tono formal que con una t-shirt. También asegura que esta temporada no puede faltar un accesorio en tono burgundy, “ya sea una bolsa o unos zapatos. ¡Estoy completamente obsesionada con ese color!”.
Su gusto por la fotografía e interiorismo se nota en las paredes de su casa. Su colección incluye piezas que verdaderamente le gustan y la hagan sentir algo. “Como dice mi esposo, lo más importante es que el arte te conecte de manera personal”, nos dice emocionada. Le encantan algunos artistas emergentes, como Donna Huanca, “que llena los espacios de energía y colores muy vibrantes. Me parece interesante cómo transforma cada obra en una experiencia”. También le gusta muchísimo el trabajo de artistas más reconocidos, como Jonás Wood, “tiene una manera única de capturar escenas cotidianas con mucha textura y profundidad”. De las colecciones de arte reconocidas en el mundo, una de las que más le inspiran es, sin duda, la Colección Jumex, de su padrino Eugenio López. “Me encanta que combina artistas súper consagrados con emergentes, y crea una mezcla fresca y muy dinámica”.
Universo familiar
Heredera de un linaje de mujeres poderosas en la cultura mexicana, Michelle ha forjado su identidad propia respetando sus raíces pero trazando su camino. Y, a pesar de ser una figura pública desde niña, no es una decisión que ella haya hecho. “Desde que tengo memoria, he estado expuesta al ojo público. Crecí en una familia que, de alguna manera, siempre lo ha estado. Es parte de mi vida desde muy pequeña y es una experiencia que está llena de aprendizajes y momentos que me han inspirado para encontrar mi propio camino”.
Asegura que, si hay algo que la ha marcado, es el ejemplo de las mujeres de su familia. “Son fuertes, trabajadoras y exitosas… pero, lo que más admiro de ellas es su calidad humana. Son cariñosas, divertidas y siempre me han apoyado incondicionalmente en todo. Han sido mi mayor inspiración para descubrir lo que me apasiona y esforzarme por construir mi propia historia dentro de todo esto”. Sobre si cree que esa fuerza y templaza se transmite por el ADN, considera que la sabiduría se transmite de generación en generación.
Cada una tiene una personalidad única —fuerte y auténtica— súper diferentes entre sí, pero todas compartimos una fortaleza y un estilo propio que nos hace, a cada una, especial. Más allá del ADN, considero que es un proceso de crecimiento constante, de aprender de nosotras mismas y de quienes nos rodea.
Michelle ha priorizado el arte de balancear su vida entre lo público y lo privado. “Por mi trabajo, siempre estoy expuesta en redes o eventos, pero siempre he sabido reservar ciertos momentos y aspectos de mi vida sólo para mí y para las personas más cercanas”. Uno de esos momentos que todos vimos en redes fue cuando asistió al Festival de Cannes a recibir un reconocimiento a su bisabuela, la actriz Silvia Pinal. “La experiencia en Cannes siempre es única. Lo es todavía más especial para mí, ya que mi bisabuela Silvia Pinal ganó la Palma de Oro en 1961, por Viridiana. Una película de Luis Buñuel que se convirtió en una obra maestra”, cuenta con orgullo.
Al recordar a su bisabuela, su emoción es palpable: “Era el corazón de nuestra familia. Para mí, es la máxima expresión de belleza, no sólo por fuera, sino y sobre todo, por dentro. Siempre fue una mujer adelantada a su época que vivió a su manera”. Michelle la recuerda como una mujer “increíblemente cariñosa, ocurrente, simpática, siempre con una sonrisa para todo el mundo” con quien compartía una conexión especial.
Comenta que su infancia fue “bastante tranquila y, en muchos sentidos, bastante normal”, de la que Michelle destaca el papel fundamental de su madre:
Mi madre siempre estuvo muy involucrada en nuestras vidas. Nos llevaba al colegio todas las mañanas, comíamos en la casa a la misma hora, hacía tareas y tenía actividades como clases de ballet y gimnasia olímpica. Tuve una niñez muy afortunada, llena de momentos sencillos y con mucha atención por parte de mi madre, algo que siempre valoraré profundamente
Nuevos horizontes
Después de más de seis años en Nueva York, Michelle decidió trasladarse a Miami con su esposo, Danilo Díaz Granados, en busca de “un poco más de tranquilidad. Aunque Nueva York es increíble, también es muy intensa para vivir”. Ahora vive una etapa donde prioriza “el buen clima, poder moverse en coche y tener un ritmo de vida más relajado”.
Profesionalmente, Michelle se encuentra en una fase de evolución hacia lo empresarial, tras años de experiencia en el mundo de la moda. “Después de tanto tiempo trabajando en moda y con marcas increíbles, he aprendido muchísimo sobre la industria y ahora me siento más motivada que nunca a explorar nuevos proyectos”, comparte con entusiasmo. Sus intereses actuales se orientan hacia áreas que fusionen creatividad y bienestar, con especial atención al mundo de la belleza y el wellness. “Creo fielmente que sentirse bien con uno mismo es clave para tener una vida plena y equilibrada”, afirma con la convicción de quien sabe lo que quiere. Eso se refleja en su cuenta de Instagram —con más de 2M de seguidores— y como fundadora de Drunken Beauty, una fuente de tips de belleza y recomendación de productos que vende a todo el mundo. En ambas se puede ver su complexión perfecta que resplandece ante la cámara… ¿cómo la cuida?
“En la mañana, lo primero que hago es lavarme la cara con un jabón suave. Me encanta el exfoliante de ZO Skin. Trato de ponerme frío cuando tengo tiempo y usar mi ice roller. Luego, aplico un tónico, un serum de vitamina C de Skinceuticals y otro de ácido hialurónico. Después, un serum de péptidos y crema hidratante. Siempre me pongo protector solar cuando salgo de casa, con o sin color”.

Maquillaje y peinado: Gina Simone.
Asistente de fotografía: Alex Larson.
Asistente de fashion styling: Alexa Michel.
Producción: DC&CO Studios en colaboración con Horizon Productions
Asistente de producción: Diego Monasterios.
Digitech: John Paul Cunningham.
Locación: Faena Miami Beach @faena @faenamiamibeach.
En un mundo donde las tendencias cambian constantemente y surgen nuevos iconos cada mes, ella ha encontrado en la autenticidad su mejor aliada. “Creo que, aunque suene a cliché, lo más importante es siempre mantenerse fiel a uno mismo. Más allá de seguir las tendencias, lo que importa es conectar de forma genuina con las personas y compartir desde un lugar auténtico”. El tiempo se termina. Michelle se despide con esa elegancia que va más allá de la moda que, como bien lo dice ella, “es más una cuestión de actitud”.